Luna era Luz antes de ser Luna. Luna se movía como pez en el agua en el colegio: era extrovertida, amable, divertida, empática... Y todo ello, a pesar de varias piedrecitas en el camino. Porque Luna, que de aquella Luz, no era la más alta, no era la más delgada,... era la típica niña que tenía que usar zapatos ortopédicos casi hasta en educación física y era la no tan típica niña que le tocó sobrellevar una patología que afectaba al color de su piel... pero que, en esos momentos, no le afectaba al alma, a su luz. Todos la querían tal y como era: con sus detalles, con sus cosas, con sus defectos y con sus virtudes. Y, si alguna vez le ponían algún mote (¿a quién no?), ella era igualmente Luz, ella seguía con la cabeza bien alta, casi ajena a todo lo malo, más preocupada por ser, sencillamente, feliz. Pero el tiempo pasó. Los años se sucedían uno tras otro y, con ellos, los cambios. No siempre se es niño o niña, sino que pasas a ser un adolescente... Empiezas a ten...
Su nombre era Luna. Ahora es Luz. Su historia, como la de tantas otras personas, tiene claros y oscuros, porque todos somos día y noche... Ella no espera que os guste, sólo desea que os haga pensar en lo que todos fallamos y en lo que todos podemos hacer para no fallar. Un abrazo. Luna/Luz